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Del Share of Shelf al Share of Search: descubre cómo cambió la visibilidad de las marcas y por qué aparecer en las búsquedas es cada vez más importante en ecommerce.
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Durante generaciones, una de las preguntas más importantes para las marcas de consumo masivo fue sorprendentemente simple:
¿Cuánto espacio ocupan mis productos en la góndola?
La lógica detrás de esta pregunta era poderosa. Cuanto mayor fuera la presencia física de una marca en el punto de venta, mayor sería la probabilidad de que los consumidores la vieran, la consideraran y finalmente la compraran.
De esta necesidad nació uno de los indicadores más conocidos de la industria: el Share of Shelf (participación de góndola).
Durante décadas, esta métrica ayudó a fabricantes, distribuidores y retailers a entender quién estaba ganando la batalla por la visibilidad en la tienda física. Sin embargo, a medida que el comercio electrónico ganó relevancia, comenzó a surgir una pregunta igualmente importante:
¿Qué ocurre cuando la góndola deja de ser física?
La respuesta dio origen a una nueva generación de indicadores digitales, entre ellos el Share of Search (participación en búsqueda), que cada vez adquiere mayor relevancia para las marcas que compiten en ecommerce.
Pero antes de llegar allí, vale la pena entender por qué el Share of Shelf se convirtió en una métrica tan importante.
El Share of Shelf mide la proporción del espacio que una marca ocupa dentro de una categoría determinada en un punto de venta. En términos simples, busca responder qué porcentaje de la visibilidad física disponible pertenece a una marca frente a sus competidores.
Imaginemos una góndola de shampoos con 100 frentes visibles de productos. Si una marca ocupa 25 de esos espacios, su Share of Shelf sería del 25%. La premisa es relativamente intuitiva: una mayor presencia visual suele traducirse en una mayor probabilidad de ser vista y considerada por el consumidor.
Por esta razón, durante décadas las negociaciones entre fabricantes y retailers estuvieron fuertemente influenciadas por el espacio asignado en góndola.
No se trataba simplemente de almacenamiento. Se trataba de visibilidad. Y la visibilidad siempre ha sido uno de los activos más valiosos del retail.
La relevancia del indicador se basa en una realidad muy simple del comportamiento humano: Los consumidores no evalúan todas las alternativas disponibles, evalúan principalmente aquellas que logran captar su atención.
Diversos estudios de comportamiento de compra han demostrado que la visibilidad influye significativamente en la consideración de productos. Cuanto más visible es una marca dentro de una categoría, mayores son sus posibilidades de entrar en el conjunto de opciones que el consumidor evalúa antes de comprar.
Por supuesto, el espacio por sí solo no garantiza ventas. Factores como precio, promociones, marca, disponibilidad y preferencias personales siguen siendo determinantes.
Pero la visibilidad es el requisito previo para que todo lo demás ocurra. Si el consumidor no ve el producto, difícilmente podrá elegirlo.
Aunque el concepto parece sencillo, en la práctica existen múltiples maneras de calcularlo. Cada una busca capturar una dimensión distinta de la presencia de una marca en el punto de venta.
1. Participación por espacio lineal
Es probablemente la metodología más conocida. Consiste en medir cuántos centímetros o metros lineales ocupa una marca dentro de una categoría específica.
Por ejemplo, si una góndola de cereales tiene 10 metros de longitud y una marca ocupa 3 metros, su Share of Shelf sería del 30%.
Este enfoque es especialmente útil para evaluar acuerdos comerciales y asignación de espacio entre competidores.
2. Participación por número de caras
En este método se contabilizan los llamadas caras o facings, es decir, cada unidad visible para el consumidor. Si una categoría tiene 200 caras visibles y una marca posee 50 de ellas, su participación sería del 25%.
Este enfoque suele estar más relacionado con la percepción visual efectiva del consumidor, ya que considera directamente cuántas veces aparece una marca frente a sus ojos.
3. Participación por SKU
Otra aproximación consiste en analizar la cantidad de productos o referencias que una marca tiene disponibles dentro de la categoría.
Por ejemplo, si existen 100 SKU en una categoría y una marca posee 20 de ellos, tendría un Share of Shelf de 20% bajo esta metodología.
Aunque no mide visibilidad física de forma directa, ayuda a entender amplitud de surtido y presencia competitiva.
4. Participación ponderada por ubicación
No todos los espacios de una góndola tienen el mismo valor. Los productos ubicados a la altura de los ojos suelen recibir más atención que aquellos situados en posiciones inferiores o superiores.
Por eso algunas organizaciones utilizan modelos ponderados que asignan distinto peso según la ubicación dentro de la góndola.
Este enfoque intenta aproximarse de mejor manera a la exposición real del consumidor.
Muchas empresas siguen pensando que el ecommerce es simplemente una versión digital de la tienda física. Pero la realidad es bastante diferente.
En una tienda física, el consumidor suele recorrer visualmente una categoría completa. En ecommerce, en cambio, la mayoría de los consumidores interactúa con una cantidad mucho más reducida de opciones.
Numerosos estudios muestran que la atención se concentra de manera desproporcionada en los primeros resultados de búsqueda. Esto significa que aparecer en la primera posición o en la décima puede generar diferencias enormes en exposición, consideración y ventas.
La visibilidad sigue siendo crítica. Pero ahora depende de algoritmos, búsquedas y posicionamiento digital.
Del Share of Shelf al Share of Search
Aquí es donde aparece una métrica que muchas organizaciones todavía están comenzando a incorporar: el Share of Search.
Mientras el Share of Shelf busca responder cuánto espacio físico ocupa una marca en la góndola, el Share of Search intenta responder una pregunta diferente:
¿Qué participación tiene una marca dentro de los resultados que ve el consumidor cuando realiza búsquedas relevantes?
Si un consumidor busca:
¿qué marcas aparecen?
¿Quién ocupa las primeras posiciones?
¿Quién domina la visibilidad digital?
Estas preguntas son cada vez más importantes porque, en ecommerce, la búsqueda se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada al proceso de compra.
¿Por qué las marcas necesitan ambas métricas?
A veces se plantea una falsa dicotomía entre Share of Shelf y Share of Search.
La realidad es que ambas métricas son complementarias. El Share of Shelf sigue siendo extraordinariamente relevante para entender ejecución en tiendas físicas.
El Share of Search aporta visibilidad sobre cómo compiten las marcas en los entornos digitales donde cada vez más consumidores descubren, evalúan y compran productos.
De hecho, muchas categorías muestran una situación interesante: Una marca puede tener una excelente participación de góndola física y, al mismo tiempo, una baja visibilidad digital.
O puede ocurrir exactamente lo contrario.
Por eso, entender ambos indicadores permite obtener una visión mucho más completa de la posición competitiva de una marca.
El Share of Shelf ayudó a construir algunas de las disciplinas más importantes del retail moderno porque permitió cuantificar algo que antes era difícil de observar: la visibilidad.
Hoy ocurre algo similar con el comercio electrónico.
Las marcas ya no solo necesitan entender cuánto espacio ocupan en una góndola física. También necesitan comprender qué tan visibles son cuando los consumidores buscan productos online.
Porque, al final, tanto en el mundo físico como en el digital, la lógica sigue siendo la misma: Antes de ser elegido, un producto necesita ser visto.
Y en la economía digital, cada vez más de esa visibilidad se juega en los resultados de búsqueda.