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En eCommerce, la postventa puede definir si un cliente vuelve o desaparece. Este artículo explora por qué se ha vuelto un factor clave para la recompra y la percepción de marca.
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Imagina esta escena.
Es 23 de diciembre. Un consumidor compra online un producto para regalar. Todo parece resuelto: precio correcto, despacho prometido, pago confirmado. Sin embargo, el pedido llega tarde, incompleto o con un error. El regalo pierde sentido y la experiencia queda marcada.
Este tipo de situaciones no es anecdótico. Estudios internacionales muestran que más del 30% de los compradores online ha enfrentado algún problema postventa, y que cerca de un tercio no vuelve a comprar después de una mala experiencia, incluso cuando el precio fue competitivo.
En fechas de alta demanda —como fin de año, cyber o vacaciones— este riesgo se multiplica. Más pedidos, más presión operativa y menos margen para fallar. Ahí es donde la postventa deja de ser un “detalle” y se transforma en una parte central del eCommerce.
Para el consumidor, la experiencia no se cierra cuando paga. Se cierra cuando el producto cumple su promesa.
Esto explica por qué, al analizar reseñas y comentarios en eCommerce, una proporción relevante de las opiniones negativas no apunta al producto en sí, sino a lo que ocurrió después: despacho, cambios, devoluciones o falta de respuesta.
En ese contexto, la postventa se convierte en un factor silencioso pero determinante de conversión futura. De hecho, distintos estudios muestran que más del 70% de los consumidores revisa reseñas antes de comprar, y que los comentarios asociados a problemas postventa pesan tanto como el precio o la promoción.
Para las empresas CPG, esto es especialmente sensible: aunque la postventa sea gestionada por el retailer, el consumidor suele asociarla experiencia completa a la marca.
El estándar de referencia ya no es el promedio del mercado, sino las mejores experiencias digitales. Plataformas líderes han acostumbrado al consumidor a procesos simples, visibles y rápidos. Cuando eso no ocurre, la frustración aparece de inmediato.
Hoy, una buena experiencia postventa suele incluir elementos muy concretos:
No se trata de evitar errores —eso es poco realista— sino de cómo se gestionan cuando ocurren. La evidencia muestra que un problema bien resuelto puede incluso fortalecer la confianza; uno mal gestionado la destruye rápidamente.
Aunque la logística y la postventa estén en manos del retailer, hay reclamos que impactan directamente a la marca: producto dañado, errores de formato, vencimientos o calidad percibida.
Este tipo de fricciones deja huella. Estudios de eCommerce muestran que las reseñas negativas asociadas a calidad o errores reducen la conversión futura entre un 5% y un 15%, incluso cuando el problema puntual ya fue corregido.
Para una empresa CPG, esto implica un riesgo adicional: la postventa se transforma en una variable que afecta el equity de marca sin estar bajo control directo.
Por eso, cada vez más organizaciones empiezan a mirar la postventa no solo como un problema operativo, sino como una fuente de insight sobre qué está fallando en la experiencia total del canal.
Más allá de la reputación, la postventa tiene consecuenciasdirectas en el negocio.
Se estima que retener un cliente cuesta entre 5 y 7 vecesmenos que adquirir uno nuevo, pero una mala experiencia postventa puedeeliminar ese valor en una sola interacción.
En eCommerce, los efectos se acumulan:
Desde la perspectiva CPG, esto implica que muchas iniciativas comerciales bien ejecutadas pueden perder impacto si la experiencia posterior no acompaña.
Aunque pocas compañías la midan explícitamente, la postventa deja señales claras en los datos:
Por eso, empieza a cobrar fuerza la idea de tratar la postventa como un KPI indirecto del eCommerce, al mismo nivel que precio, disponibilidad o surtido.
No como un indicador aislado, sino como una dimensión que ayuda a explicar por qué ciertos productos o marcas dejan de performar, aun cuando el resto de las variables parece correcto.
Aunque la postventa no esté bajo control directo, las marcas no están fuera del juego. Existen acciones concretas que permiten abordarla de forma estratégica:
El foco no es reemplazar al retailer, sino anticipar fricciones que terminan afectando la marca.
En eCommerce, el consumidor no recuerda solo qué compró. Recuerda qué pasó cuando algo no salió como esperaba.
Para las empresas CPG, la postventa dejó de ser un tema ajeno u operativo. Hoy es una dimensión clave de la experiencia digital, con impacto directo en recompra, percepción de marca y crecimiento sostenible.
Porque en el comercio digital, la venta no termina cuando se concreta. Termina cuando el consumidor decide si vuelve.