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Las entregas en minutos no son magia: son operación, datos y diseño logístico. Descubre cómo funcionan las dark stores y por qué están redefiniendo el eCommerce urbano y el rol de las marcas CPG.
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Imagina abrir una app, pedir un producto y tenerlo en la puerta de tu casa en menos de 20 minutos. Para el consumidor, la experiencia parece simple. Para el eCommerce, es uno de los desafíos operativos más complejos que existen hoy.
Detrás de esa promesa de rapidez no hay magia, ni solo repartidores en bicicleta. Hay un modelo operativo específico que ha cambiado silenciosamente la forma en que se organiza el comercio digital urbano: las dark stores.
En este artículo exploramos cómo funcionan, por qué se volvieron clave para el quick commerce y, sobre todo, qué implican para las marcas CPG que buscan crecer en este canal.
Una dark store es un centro de cumplimiento diseñado exclusivamente para atender pedidos online. No recibe clientes, no tiene vitrinas ni góndolas pensadas para exhibir. Su único objetivo es preparar pedidos con máxima velocidad y precisión.
A diferencia de una tienda física tradicional —o incluso de un supermercado que prepara pedidos online desde sala— la dark store nace optimizada para el eCommerce. Cada metro cuadrado, cada proceso y cada decisión operativa responde a una sola pregunta:
¿Cómo entregamos más rápido sin sacrificar exactitud?
Este modelo es la base del quick commerce y explica por qué plataformas especializadas han podido prometer entregas en 10, 20 o 30 minutos de forma consistente.
Las dark stores suelen ocupar superficies relativamente pequeñas, entre 230 y 370 m², similares a un minimarket urbano. Sin embargo, su lógica de ubicación es completamente distinta a la del retail tradicional.
No buscan visibilidad ni tráfico peatonal. Se instalan estratégicamente en zonas urbanas densas, con alta concentración de hogares y poder adquisitivo, muchas veces en calles secundarias o pequeños complejos comerciales. Cada tienda cubre un radio de entrega acotado, normalmente entre 2 y 3 km, lo que permite cumplir tiempos de despacho extremadamente cortos.
La selección de estas ubicaciones no es intuitiva. Se basa en modelos de datos que consideran:
Detrás de estas tiendas existe además una capa menos visible, pero crítica: los almacenes madre. Se trata de centros logísticos de mayor tamaño, ubicados generalmente en las afueras de la ciudad, que abastecen entre 30 y 40 dark stores cada uno. Todo el inventario de marcas y distribuidores llega primero a estos hubs, desde donde se redistribuye una o dos veces al día según categoría.
Este esquema permite mantener inventarios más ajustados en cada tienda, reaccionar rápido ante cambios de demanda y reducir quiebres de stock.
Una dark store promedio puede manejar más de 6.000 SKU de distintas categorías. Pero aquí no existe el concepto de “experiencia de compra en sala”. Al no haber clientes recorriendo pasillos, la disposición del inventario se optimiza exclusivamente para la eficiencia operativa.
Los pasillos son más estrechos, la densidad de almacenamiento es mayor y los productos se organizan para minimizar desplazamientos, no para maximizar impacto visual. Los artículos de mayor rotación se ubican estratégicamente para reducir segundos de búsqueda, y la agrupación responde a patrones reales de compra, no a categorías comerciales clásicas.
La gestión del surtido es, además, altamente dinámica:
El rol del picker (preparador de pedidos) es central. Su trabajo no depende de la memoria ni de la intuición: está guiado por sistemas que indican rutas óptimas dentro de la tienda, reduciendo errores y tiempos muertos. En operaciones más avanzadas, esta tarea se complementa con automatización parcial, aunque en muchos mercados el capital humano sigue siendo el principal motor, apoyado por tecnología.
Si la infraestructura es el cuerpo de una dark store, la tecnología es su sistema nervioso. Cada operación se apoya en plataformas que coordinan inventario, pedidos, preparación y despacho en tiempo real.
Desde el momento en que el consumidor confirma su compra, los sistemas deciden automáticamente:
Gracias a esta orquestación, un pedido promedio —de alrededor de seis SKU— puede prepararse, empaquetarse y facturarse en cerca de 1,5minutos.
Pero el verdadero valor está en el uso de datos. Las plataformas analizan patrones por barrio, franja horaria, clima y eventos locales. Esto permite anticipar qué productos tendrán mayor demanda en cada zona (más café en la mañana, más helados en días calurosos) y ajustar el inventario de forma predictiva, reduciendo quiebres y sobrestock.
En la práctica, la tecnología transforma a la dark store en una operación que aprende y se adapta continuamente.
Para las marcas, las dark stores no son solo un nuevo formato logístico. Son un nuevo filtro de acceso al consumidor.
Este modelo define:
Entender cómo operan las dark stores permite a las empresas CPG ir más allá del precio y la promoción, y comenzar a conversar con los retailers desde una lógica más estratégica: formatos adecuados, rotaciones esperadas, cobertura de catálogo y velocidad como ventaja competitiva.
En un canal donde cada minuto cuenta, no entender la operación es quedar fuera de la conversación.
Aunque el concepto de dark store suele asociarse a players internacionales de quick commerce, en Chile el modelo ya está presente, aunque con matices locales.
Durante los últimos años, distintos actores han avanzado hacia estructuras que replican parcial o totalmente esta lógica: centros urbanos de preparación dedicados al canal online, operaciones separadas de la sala de venta tradicional y promesas de entrega cada vez más acotadas entiempo. En muchos casos, el modelo no se presenta explícitamente como “dark store”, pero cumple la misma función operativa.
El crecimiento del eCommerce en categorías de alta frecuencia —como supermercados, farmacias y conveniencia— ha empujado a los retailers a repensar cómo preparan pedidos. Preparar desde sala tiene límites claros en eficiencia, quiebres y experiencia del cliente. Las dark stores, o formatos híbridos cercanos a ellas, aparecen como una respuesta natural para absorber picos de demanda, eventos comerciales y compras de reposición cotidiana.
Para las marcas CPG, este contexto abre una dinámica distinta a la del retail físico tradicional. El espacio ya no está determinado por metros de góndola, sino por criterios de rotación, disponibilidad y eficiencia logística. Productos con buen desempeño en quick commerce, empaques adecuados y alta recurrencia tienen más posibilidades de ganar presencia, mientras que otros pueden quedar fuera del surtido si no justifican su lugar en una operación diseñada para la velocidad.
En la práctica, esto implica que:
Chile no está replicando exactamente el modelo de mercados como EE.UU. o Europa, pero la dirección es clara: el eCommerce urbano está empujando al retail hacia operaciones cada vez más especializadas, y las dark stores —explícitas o implícitas— son parte central de ese camino.
Las dark stores no son solo una solución operativa. Son una declaración estratégica sobre cómo competir en el eCommerce urbano.
Para los retailers, representan control, velocidad y eficiencia.
Para las marcas CPG, representan una oportunidad… pero también una exigencia.
Quienes entiendan este modelo y adapten su portafolio, surtido y ejecución digital estarán mejor posicionados para capturar el crecimiento del quick commerce. Quienes no, corren el riesgo de quedar invisibles en uno de los canales de mayor crecimiento del ecosistema digital.
La pregunta ya no es si las dark stores llegaron para quedarse.
La pregunta es: ¿está tu marca preparada para operar dentro de ellas?